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jueves, 21 de abril de 2011

Desgrabación de la homilía del Cardenal Bergoglio en la Maternidad Sardá.


Arzobispado de Buenos Aires

Desgrabación de la homilía del Sr. Arzobispo de Buenos Aires Cardenal Jorge Mario Bergoglio s.j., en la Maternidad Sardá con motivo del Lavatorio de Pies.

Este fragmento del Evangelio que acabamos de escuchar dice que Jesús nos amó y lo hizo hasta el fin, es decir, todo porque su amor no tiene fin. Y en medio de esa afirmación, San Juan relata lo que hizo Jesús: se levanta de la mesa, se saca el manto, se ciñe una tolla y empieza a lavarle los pies a los discípulos. Esto era muy común en las comidas de esa época entre los judíos pero era un trabajo que hacían los esclavos; era un trabajo despreciable, por eso una persona que era ciudadana nunca lo hacía sino quien lo hacía era el esclavo. Y Jesús se abajó. Tomó forma de esclavo. Y lavó los pies.
 
Y les dice, como a Pedro, “me seguís en todo o no tenés parte en esto” y después les explica: “Ustedes me dicen que soy el Maestro, el Señor, que soy el que manda. Yo les lavo los pies a ustedes y eso mismo tienen que hacer ustedes”. Servir… lavar los pies como gesto de Servicio. El amor es Servicio, y todas las capacidades que tenemos cada uno de nosotros tienen que estar para servir, y si yo tengo autoridad es para servir. Cada uno tiene que decir: “si yo tengo autoridad es para servir”. Y ustedes mamás que tienen a los chicos que les vamos a lavar los pies, van a tener que servir… ¿Y que es para una mamá servir? Cuidarlos… Educarlos… Ayudarlos a que crezcan… A que sean hombres y mujeres de bien… Para ustedes toda su vida es una vida de Servicio para sus hijos. Una mujer es feliz y da felicidad a su hijo cuando está al Servicio de su hijo o hija para que crezca sano y fuerte.
 
Jesús nos pide eso: que nadie tenga la nariz muy parada ni que se la crea. El que pueda, el que tenga autoridad, úsela para servir: todo lo demás no vale. Jesús, que es Dios y Hombre, está siempre con las manos abiertas, dando y dándose a los demás. Por eso nos pide que no seamos egoístas porque el egoísta tiene las manos cerradas, siempre agarrando para él. Eso es lo que Jesús nos enseña y por eso en nombre de la Iglesia y en su nombre vamos a repetir el mismo gesto: lavarles los pies a ustedes, mamás y futuras mamás como un gesto de Servicio de todos. Un gesto que es un deseo de lo que la Iglesia quiere hacer siempre: Servir. Aunque a veces no lo logre del todo, lo quiere hacer. Un gesto que tiene que hacer toda persona con poder, autoridad, y posibilidades… y si Dios nos dio todo eso es para servir.
 
Asique todos juntos ahora vamos a seguir esta ceremonia pero acordémonos del significado: “Ustedes me dicen que soy el Maestro sin embargo estoy para servir”. Entonces cada mamá y cada uno de nosotros piense como podemos servir mejor a los que nos rodean, a mis hijos, a mi familia…
Y que la Virgen, que estaba tan cerca de Jesús y del Padre, nos enseñe a poner todo lo nuestro al Servicio de los demás. Que así sea. 

Buenos Aires, 21 de abril de 2011.

Cardenal Jorge M. Bergoglio s.j.

domingo, 3 de octubre de 2010

Homilia del Cardenal Bergoglio en Lujan.

Homilía del Sr. Arzobispo
En la XXXVI Peregrinación Juvenil al Santuario de Luján
“Madre, queremos una Patria para todos”

“Ahí está tu hijo”, ¡aquí están tus hijos Madre! Tu pueblo peregrino viene a tu Casa desde muchos años, siglos…

En el corazón de los hijos está arraigado ese momento que nos cuenta el evangelio, y aquí cada peregrino, cada uno de nosotros que vinimos ayer y hoy, así lo vivimos. Jesús en la cruz nos miró en el apóstol y nos dejó el mejor regalo: su Madre, que es nuestra Madre.

Hermanos y hermanas: en Luján creció fuerte esta presencia de la Virgen, nuestra Madre. Hoy, también en mayo y en diciembre, muchos venimos para estar cerca de la Madre. Venimos porque nos hace falta este lugar de confianza y de descanso. Venimos a contarle a la Virgen como anda nuestra vida y nos llevamos su mirada que es aliento para seguir el camino. Esto no se suele publicar mucho, pero es lo que los hijos viven con mucha fe y son muchos los que aquí han instalado su lugar de encuentro y bendición. Aquí venimos porque nos hace falta seguir confiando y seguir alimentando lo más nuestro, lo que da sentido a nuestras vidas.

Este año la Casa de la Virgen en Luján, tiene, para nuestra Patria, un gran significado. Igual que nosotros hoy, muchos vinieron durante siglos hasta este lugar reconociendo en las palabras del evangelio una pertenencia, una pertenencia de hijos.
Aquí como hijos renovamos la dignidad de personas, porque la Virgen Madre nos lleva a Jesús que nos enseña con su Palabra y nos entrega su vida.
Y aquí generaciones de hijos, conocidos o anónimos peregrinos de la Virgen , han hecho crecer la Patria y nos han dejado esta Casa que se fue edificando con amor. Todos ellos recibieron la bendición de la Virgen y ella nos animó también a recibir la fe que, de padres a hijos, aquí continúa creciendo.

Como hijos de esta querida Patria queremos seguir cuidados por la Virgen. Que nada ni nadie nos confunda. Aquí Nuestra Señora de Luján se quiso quedar como “La primera fundadora de esta Villa”. Y si nuestros mayores nos enseñaron a confiar porque visitaron a la Virgen en la gloria y en la tristeza, nos confirman ellos también lo que el pueblo argentino siempre hizo en este sitio: confiar en quien prometió cuidarlos. En este año de comienzo del Bicentenario miramos a nuestra Madre y le expresamos nuestro deseo hecho oración: “Madre queremos una Patria para todos”. Que todos tengan cabida. Que no haya “sobrantes”, excluidos ni explotados. Que esta Patria para todos nos consolide como hermanos en la herencia patriótica de nuestros mayores. Que nadie sea despreciado. Que no crezca el odio entre nosotros. Que el rencor, ese yuyo amargo que mata, no eche raíces en nuestro corazón (cfr. Hebr. 12:15 ). Madre queremos una Patria renovada en la fraternidad; Madre, queremos una Patria para todos.
Y como en tantos otros años te pedimos: no nos sueltes de tu mano, sabemos en quien pusimos nuestra confianza.


Luján, 3 de octubre de 2010.

Card. Jorge Mario Bergoglio s.j.
--
Lic. Federico Wals

Oficina de Prensa
Av. Rivadavia 413 5º
(C1002AAC) - Ciudad de Buenos Aires
República Argentina
Tel/Fax: (+5411) 4342-0580
Homilía del Sr. Arzobispo
En la XXXVI Peregrinación Juvenil al Santuario de Luján
“Madre, queremos una Patria para todos”

“Ahí está tu hijo”, ¡aquí están tus hijos Madre! Tu pueblo peregrino viene a tu Casa desde muchos años, siglos…

En el corazón de los hijos está arraigado ese momento que nos cuenta el evangelio, y aquí cada peregrino, cada uno de nosotros que vinimos ayer y hoy, así lo vivimos. Jesús en la cruz nos miró en el apóstol y nos dejó el mejor regalo: su Madre, que es nuestra Madre.

Hermanos y hermanas: en Luján creció fuerte esta presencia de la Virgen, nuestra Madre. Hoy, también en mayo y en diciembre, muchos venimos para estar cerca de la Madre. Venimos porque nos hace falta este lugar de confianza y de descanso. Venimos a contarle a la Virgen como anda nuestra vida y nos llevamos su mirada que es aliento para seguir el camino. Esto no se suele publicar mucho, pero es lo que los hijos viven con mucha fe y son muchos los que aquí han instalado su lugar de encuentro y bendición. Aquí venimos porque nos hace falta seguir confiando y seguir alimentando lo más nuestro, lo que da sentido a nuestras vidas.

Este año la Casa de la Virgen en Luján, tiene, para nuestra Patria, un gran significado. Igual que nosotros hoy, muchos vinieron durante siglos hasta este lugar reconociendo en las palabras del evangelio una pertenencia, una pertenencia de hijos.
Aquí como hijos renovamos la dignidad de personas, porque la Virgen Madre nos lleva a Jesús que nos enseña con su Palabra y nos entrega su vida.
Y aquí generaciones de hijos, conocidos o anónimos peregrinos de la Virgen , han hecho crecer la Patria y nos han dejado esta Casa que se fue edificando con amor. Todos ellos recibieron la bendición de la Virgen y ella nos animó también a recibir la fe que, de padres a hijos, aquí continúa creciendo.

Como hijos de esta querida Patria queremos seguir cuidados por la Virgen. Que nada ni nadie nos confunda. Aquí Nuestra Señora de Luján se quiso quedar como “La primera fundadora de esta Villa”. Y si nuestros mayores nos enseñaron a confiar porque visitaron a la Virgen en la gloria y en la tristeza, nos confirman ellos también lo que el pueblo argentino siempre hizo en este sitio: confiar en quien prometió cuidarlos. En este año de comienzo del Bicentenario miramos a nuestra Madre y le expresamos nuestro deseo hecho oración: “Madre queremos una Patria para todos”. Que todos tengan cabida. Que no haya “sobrantes”, excluidos ni explotados. Que esta Patria para todos nos consolide como hermanos en la herencia patriótica de nuestros mayores. Que nadie sea despreciado. Que no crezca el odio entre nosotros. Que el rencor, ese yuyo amargo que mata, no eche raíces en nuestro corazón (cfr. Hebr. 12:15 ). Madre queremos una Patria renovada en la fraternidad; Madre, queremos una Patria para todos.
Y como en tantos otros años te pedimos: no nos sueltes de tu mano, sabemos en quien pusimos nuestra confianza.


Luján, 3 de octubre de 2010.

Card. Jorge Mario Bergoglio s.j.
--
Lic. Federico Wals

Oficina de Prensa
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(C1002AAC) - Ciudad de Buenos Aires
República Argentina
Tel/Fax: (+5411) 4342-0580