domingo, 29 de diciembre de 2013

Varios de los miembros del grupo de hombres que protegió la catedral del violento ataque de una turba de feministas, han compartido sus experiencias con Notifam en entrevistas exclusivas.

Sofía Zúñiga
Buenos Aires, 27 de diciembre de 2013 (Notifam.net) – 
El ataque se suscitó en la provincia de San Juan, Argentina como parte del Encuentro Nacional de Mujeres Autoconvocadas. Como Notifam ha reportado anteriormente, los ataques a iglesias católicas se han convertido en un práctica habitual de estos eventos.
El video del ataque fue visitado más de 250,000 veces en LifeSiteNews.com
Oscar Campillay y Roberto Gómez fueron solo dos de los hombres que defendieron la catedral del ataque, el cual sucedió el 24 de noviembre.
Campillay, quien es padre de ocho, dijo a Notifam que sintió que allí había “algo retorcido e inhumano, casi diabólico que estremecía.”
“Lo demás, los ataques que realizaban sobre nuestros cuerpos, fue lo menor,” continuó.
“Uno queda con un espantado asombro de ver en qué puede convertirse una criatura hija de Dios, una mujer, destinada a cosas maravillosas, cuando hace esta opción totalmente contraria a su naturaleza, por la degradación personal , por el egoísmo y por la muerte.”
Las mujeres, muchas con el torso desnudo, pintaron con spray las entrepiernas y rostros de los hombres, dibujándoles swásticas sobre el pecho y la frente, y pintándoles con plumón bigotes que emulaban a Hitler.
Realizaron actos obscenos y sexuales frente a ellos, frotando sus senos sobre los hombres mientras gritaban “saquen sus rosarios de nuestros ovarios,” (Para ver el video sin censura dar click aquí. Se recomienda discreción.)
Campillay describió cómo antes de que las feministas llegaran a la catedral, todos lo hombres se arrodillaron ante un sacerdote para rezar una oración de exorcismo.
“Creo que todos teníamos un sentimiento previo parecido a una emoción expectante por defender la Casa de Dios,” relató. “Pero luego, durante las dos horas que duró el ataque la sensación era de mucha pena por estas mujeres.”
“La oración se elevaba para que no se les imputaran esos pecados y por la conversión de sus almas,” explicó. “Nos aferramos a María a través del Santo Rosario, que nunca cesó de rezarse.”
Relató también el momento en que “frente a mí se paró una chica con el rostro cubierto. Decidí, sin dejar de rezar, mirarle a los ojos mientras me agredía.”
“Hubo un instante en que ambas miradas se sostuvieron con firmeza. De repente ella se quedó quieta y callada, lentamente se descubrió el rostro, me miró muy detenidamente y se retiró en silencio fuera de la turba,” dijo.
Gómez, también padre de ocho, nos contó cómo “el Rosario continuado, que en realidad era un Ave María continuada,” le dió la fortaleza para no responder con la misma violencia.
“Rezaba siempre por la conversión de las almas de la gente que tenía en frente,” dijo, añadiendo que cree que esta manifestación pacífica “demostró que nuestra fe está viva.”
El ataque a la Catedral de San Juan ocurrió como parte del Encuentro Nacional de Mujeres, el cual anualmente reúne a feministas argentinas que pretenden defender los “derechos de la mujer,” y se lleva a cabo desde hace 28 años.
Campillay dijo a Notifam que “los cristianos venimos siguiendo con preocupación el desarrollo de estos encuentros …pues año tras año desde hace aproximadamente una década, se han reorientado hacia posturas ultrafeministas impregnadas de expresiones de intolerancia religiosa.”
“Estos ataques a las Catedrales y templos principales, ya son, desgraciadamente, parte intrínseca de la misma organización de los encuentros,” dijo.
Sin embargo, las organizadoras del evento, Rosita Collado y Perla Werner, no han asumido ninguna responsabilidad por los ataques. “Organizamos un evento y salió muy bien, nadie nos desbordó,” dijeron a la prensa.
“Los incidentes en la Catedral son fenómenos sociales, les pido que nos expliquen cómo podemos hacer para evitar cualquier tipo de inconvenientes con 20.000 mujeres presentes,” dijo Collado.
“No es obligación nuestra controlar la calle,” añadió Werner.
Adrián Cuevas, Ministro de Gobierno de San Juan, admitió a la prensa local que hubo “un grupo anarquista,” de unas 1000 mujeres que “tienen características de indias y por momentos se comportaban como pirañas.”
Dijo que la policía no intervino “para no tener que reprimir y lamentar víctimas de balas de goma y gases lacrimógenos,” y añadió que “hay que lograr su expulsión.”
Gómez relató a Notifam que la policía simplemente observaba “cómo nos golpeaban, cómo nos insultaban, nos escupían.”
“Les pedimos por favor que nos defendieran y nos dijeron que tenían órdenes de no hacerlo,” explicó.
Cuando Notifam contactó a la policía de San Juan, simplemente dijeron que no podían responder por qué no intervinieron.
“Es de público conocimiento que la financiación y logística provienen del gobierno nacional a través del ministerio del área social,” dijo Campillay.
“En cierto modo, el ser atacados por seguir a Cristo va a formar parte inseparable de nuestra identidad cristiana,” continuó. Añadiendo que consideró un “privilegio” haber defendido la catedral.
“Dios nos permita estar presentes en el próximo encuentro,” concluyó. “La ciudad de Salta nos espera.”

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