viernes, 14 de junio de 2013

“Resignificarla es dejar que intenten borrar nuestra memoria”.

VISITA AL PREDIO DE LA ESMA CON LA AEDD




(AW) Cincuenta integrantes de diversas organizaciones sociales, políticas, y medios de comunicación recorrieron el predio de la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA) el sábado 1º de junio, por iniciativa de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos (AEDD) de la última dictadura en nuestro país. Por ANRed.

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El recorrido fue guiado por ex detenidos, quienes condujeron para los visitantes el mismo itinerario que hicieron ellos dentro del lugar cuando allí funcionó un Centro Clandestino de Detención (CCD) entre 1976 Y 1983.
Durante el trayecto el recorrido se detuvo para la explicación sobre lo que allí sucedió. El objetivo de este organismo de Derechos Humanos fue argumentar su oposición al proyecto aún no presentado por escrito que el Poder Ejecutivo Nacional tiene para el Casino de Oficiales. La importancia de ese edificio radica en haber sido utilizado como sede del Grupo de Tareas que allí funcionó. Por eso su valor como documento para la memoria, pero también como elemento para las pruebas presentadas en los juicios por delitos de lesa humanidad.
La AEDD no está de acuerdo con las intenciones de los usos que se le dan al predio desde el Gobierno Nacional al configurarlo como una instalación para entidades educativas u oficinas públicas. El movimiento rutinario que eso provoca, implica según el documento presentado por este organismo de Derechos Humanos, “vaciar de contenido los lugares donde se planificó, se puso en marcha y se concretó un genocidio.” Por eso su propuesta desde que se discutió la reapropiación de este y otros CCD está vinculada a la intención de preservación y conocimiento del lugar como sitios testigo de los delitos de Lesa Humanidad cometidos en ese período.
Sobre el proyecto de puesta museográfica en ese sitio (que sería inaugurado el próximo 24 de marzo), el sobreviviente Osvaldo Barros explicó que se trataría de “una entrada principal, con luces, sonidos de gran tecnología. Todo estaría rodeado de paneles acrílicos, con plasma, proyecciones con explicaciones acerca de lo sucedido. En el comedor de los suboficiales, habría televisores para ver las cosas que pasaron. En El Dorado (el salón de fiestas del Casino de Oficiales) habría una gran intervención de luces y sonido con las caras de los compañeros detenidos desaparecidos, con algunas caras de los represores, y arriba, en ‘capucha’ y en ‘pecera’, exactamente lo mismo. Y en el sótano, reconstruirían la escalera tapada (por la dictadura en 1979). Habría un primer paso con paneles explicando lo que era, y después habría un gran proyecto artístico, consistente en una gran placa de mármol, una cascada de agua, que según quienes lo impulsan, recuerda a los compañeros desaparecidos”. El lugar tendría una salida a un cubo de vidrio sin salida, y una salida por la escalera por donde los detenidos eran trasladados a los vuelos de la muerte, también con un espacio vidriado con los nombres de los detenidos-desaparecidos. La respuesta de la AEDD es que el mensaje que intenta dar es “no hay salida, o la salida es una desaparición”.
Ante esto, la AEDD plantea distintos ejes problemáticos de la iniciativa. Por un lado, el nuevo formato supone cambiar de las visitas grupales a las visitas individuales. Esto implica la pérdida de experiencia colectiva, intercambio, preguntas, repreguntas, que frente a una máquina difícilmente se puedan hacer. Por otro lado, el recorrido planteado por la propuesta supone un período de tiempo más acotado, sin el debido procesamiento de la información allí recibida por los visitantes.
En cuanto al espacio de El Dorado, el mismo organismo indica en un documento que la proyección rotativa de información sobre represores y detenidos-desaparecidos en el mismo espacio supone situar al mismo nivel a los genocidas y sus víctimas. Esto implica, por un lado, la pretensión de reflejar la identidad y responsabilidad de los represores con alguna selección, sin criterio establecido acerca de quiénes serán exhibidos y quiénes no. Ante los momentos de oscuridad dentro de El Dorado, el organismo se pregunta sobre los efectos psicofísico-emocionales sobre los visitantes, en muchos casos familiares de detenidos desaparecidos, o contingentes escolares.
El mismo documento además indica que “se transforma y modifica el espacio desde el punto de vista de la interpretación del lugar cambiando su sentido original, no se explica, no se interpreta cuál fue su funcionalidad.”
Verónica Jería, de la AEDD, indicó el mismo sábado 1º que el proyecto se presentó en una única reunión hacia fines de febrero, mediante la proyección de un Power Point que no fue desarrollado en un proyecto escrito. Para este organismo, la importancia de la presentación de un proyecto escrito radica en la posibilidad de debatirlo mejor y socializarlo a todo el pueblo argentino, víctima del genocidio. Por otro lado, la misma integrante agregó que la preservación edilicia también está en riesgo con este proyecto al no destinar fondos suficientes para su conservación, mientras se construye con 70 millones de pesos el Museo de las Malvinas, en el mismo predio.

Historias de promesas incumplidas

Cuentan los integrantes de la AEDD que en 2004 había un acuerdo generalizado entre los distintos organismos y la Secretaría de DDHH, de respeto por la preservación de esos espacios, la recuperación de las historias de vida y militancia de los detenidos-desaparecidos y la historia del grupo de tareas de la ESMA en el edificio “de las cuatro columnas”. “También habíamos hablado –agrega Cachito Fukman, de la AEDD- de poner la historia de las luchas populares en el país a lo largo de los últimos cien años. Del otro lado podía estar la historia de la ESMA, del Ejército argentino, usados como fuerzas represoras, para que quien venga no vea el Casino de Oficiales separado del resto del predio. Por otro lado, hoy hicimos una recorrida colectiva, entre todos. Ese recorrido va a ser individual. Desaparecen los guías, el elemento colectivo, la interpelación, porque uno va pasando de pantalla en pantalla, y va haciendo la recorrida. No existe la voz humana, en presente. Si no hay voz humana en el presente, no hay posibilidad de construcción de memoria.”
Por último, Carlos sueco Lordkipanidse discutió con la intención de resignificar los espacios para la memoria, al afirmar que “así como se habla de desendeudamiento cuando se paga la deuda, acá también se habla de resignificación. Esto quiere decir darle otro significado distinto al que tiene. En nuestra memoria están los 30.000 compañeros detenidos desaparecidos, y permitir que pasen estas cosas es permitir que intenten borrar nuestra memoria. La resignificación no pasa solamente por pintar las paredes de otro color, sino que trata de darle un significado a lo que cada uno de nosotros entendió que sucedió en este lugar, es generar otra historia.”
Mientras se mantenga el proyecto de resignificación, la AEDD continuará con el reclamo en defensa de un espacio testigo del terrorismo de Estado, y para eso convoca a todas las organizaciones sociales y políticas que acuerden con el planteo.

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