viernes, 3 de mayo de 2013

Según el fabricante brasileño, “no hubo irregularidades en la venta de las aeronaves a Austral”.



El entonces gerente de Área Económico Financiera de Aerolíneas Argentinas, Axel Kicillof,  recomendó cerrar la operación de compra de los aviones brasileños Embraer. No hubo objeciones al precio ni a la financiación, y mucho menos a las condiciones técnicas de las aeronaves.
El 15 de octubre de 2009, Kicillof se expidió sobre la compra de los 20 aviones que actualmente vuelan en Austral y que se habla de eventuales sospechas de sobreprecios y pago de coimas por parte de la empresa brasileña.
El documento firmado por Kicillof: “La contratación oportunamente aprobada por el directorio de AUSA [Austral Sociedad Anónima] atiende razonablemente la estrategia comercial de la empresa y aparece razonablemente fundada en sus aspectos económicos financieros”,  que está en el expediente de la compra de los aviones desde la foja 423 a la 433.
La compra  de los aviones fue  objeto de polémica al conocerse que ‘Embraer fue advertida por la Comisión Nacional de Valores de los Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés), en septiembre de 2010’. El fabricante brasileño inició una investigación interna.
La compañía Embraer envió, el mes pasado, al ente regulador norteamericano un formulario 6-K, titulado ‘Investigaciones, actualización’, en el que dice: “Hemos recibido una citación de la SEC, en septiembre de 2010, que inquirió sobre ciertas operaciones relativas a las ventas de aviones en el extranjero. En respuesta a esta citación y consultas asociadas a la posibilidad de incumplimiento de la ley de Estados Unidos sobre prácticas corruptas en el extranjero, contratamos a un abogado externo para llevar a cabo una investigación interna sobre las transacciones realizadas en tres países específicos”.
“Con respecto a las informaciones publicadas en la prensa de la Argentina involucrando el nombre de Embraer, la empresa refuta categóricamente las acusaciones acerca de cualquier irregularidad en el proceso de venta de los aviones a Austral Líneas Aéreas”. 
Kicillof puso énfasis en la mejora de los costos que implicaría la compra: “La modernización de la flota se hace imprescindible para mantener la competitividad y mejorar el resultado del negocio”.
Con los Embraer en vuelo, Austral todavía pierde cientos de millones por año.

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