sábado, 16 de abril de 2011

Hoy se inicia el VI Congreso del Partido Comunista. Conduce Raúl Castro.

50 AÑOS DE PLAYA GIRÓN Y EL VI CONGRESO DEL PC CUBANO

por Emilio Marín

Ayer fue Playa Girón y hoy podría ser Girón Playa

En abril de 1961 la revolución cubana pasó una prueba de vida, al
derrotar la invasión mercenaria en Playa Girón. Conducía Fidel Castro.
Hoy se inicia el VI Congreso del Partido Comunista. Conduce Raúl
Castro.


Los aniversarios en números redondos ?tienen ese no sé qué? de las
calles de Buenos Aires cantado por Amelita Baltar. Y los 50 años de
Playa Girón caen dentro de esa categoría de cosas recordables.
A veces se recuerdan hechos que han pasado de moda o perdido su
sentido político. No es el caso de la gesta cubana, de rigurosa
actualidad, al punto que hoy la población se vuelca a las calles para
honrar aquella batalla pero también para dar marco al VI Congreso del
Partido Comunista de Cuba.
Se considera fecha de fundación de esa agrupación el 16 de abril de
1961, cuando Fidel Castro despidió a las víctimas de los aviones
mandados por la CIA y proclamó a los cuatro vientos el carácter
socialista de la revolución.
Entonces no se trata de un aniversario marcado por el almanaque sobre
un hecho afectado por la desmemoria o el paso del tiempo. Es un
festejo del ayer y un compromiso contemporáneo. Se podría decir que lo
de 1961 fue Playa Girón, conducido por Fidel. Y lo de hoy es Girón
Playa, con Raúl Castro.
El 15 de abril de 1961, a hora muy temprana, aviones que tenían
pintadas falsas insignias cubanas -fletados por la CIA desde la
Nicaragua de los Somoza-, bombardearon tres aeropuertos de Cuba.
Querían suprimir la modesta flota cubana, que tendría a lo sumo diez
aviones, y facilitar la invasión de dos días más tarde. Las agencias
AP y UPI cablearon al mundo que se había insurreccionado la Fuerza
Aérea de Cuba.
Aparte de esa falsedad, el operativo fue un fracaso. El comandante en
jefe cubano había prevenido a sus aviadores a desparramar sus pocos y
antiguos aviones para impedir un golpe devastador que consideraba
cercano. Y así ocurrió. En marzo de 1960 la CIA había saboteado el
barco La Coubre, que venía de Bélgica con armas compradas legalmente
por la isla para su defensa. Murieron 100 cubanos, lo que hizo brotar
a Fidel Castro la que sería su marca registrada de ?Patria o muerte?,
al finalizar su discurso de despedida a esos mártires (en esa tribuna
Alberto Korda registró la luego mundialmente famosa foto del Che
Guevara).
Después vino, irremediablemente, el bombardeo del 15 de abril de 1961.
Además de ametrallar aeropuertos, los canallas mataron a 7 personas.
Otra despedida a muertos del pueblo y nuevo discurso de Fidel Castro
proclamando que esa revolución hasta el momento democrática y
antiimperialista se convertía en socialista. ?Lo que no pueden
perdonarnos, es que hayamos hecho una Revolución socialista en las
narices de EE UU, ¡y que esa Revolución socialista la defendemos con
esos fusiles!?, arengó el líder. Era la noche del 16 de abril y
alguien le avisó al orador que en la Ciénaga de Zapata, en Playa Girón
y Playa Larga, Provincia de Matanzas, había aprestos de invasión. En
La Habana cantaron el himno nacional y cada quien se fue a los puntos
convenidos para defender la Patria. La letra del himno dice ?¡al
combate corred Bayameses! ... ¡A las armas, valientes, corred!?. Y
corrieron por ellas.

Fracaso yanqui
El presidente Dwight Eisenhower concibió el plan de agresión contra la
joven revolución cubana y dio las directivas pertinentes a la CIA. Así
prepararon la Brigada 2506 en Guatemala y Nicaragua, dos de los países
con gobiernos más anticubanos en las reuniones de la OEA, que
culminaron con la expulsión de la Patria de José Martí.
Los norteamericanos se cuidaron de no involucrarse directamente, con
sus propias tropas, desembarcando en aquellas playas. Formalmente
decían, ahora por medio de John F. Kennedy en la Casa Blanca, que no
tenían planes de agresión. Eran patrañas de los comunistas.
La plata con la que se financió esa Brigada, las armas, los aviones
con que operaron y los barcos que transportaron a los mercenarios,
eran todos de matriz estadounidense. Varios pilotos alcanzados por el
fuego defensor y cuyos restos fueron recuperados por Cuba, también
eran estadounidenses (un cadáver estuvo 18 años en la Morgue habanera,
hasta que la CIA blanqueó esa muerte y los familiares pudieron
retirarlo).
Pese a todo ese despliegue militar y logístico, en 66 horas los
invasores fueron derrotados y tuvieron 1.200 prisioneros. En vez de
ser fusilados, como podrían haberlo sido, el gobierno vencedor
consideró más humanista canjearlos por alimentos y medicinas que se
necesitaban.
Del lado cubano hubo 176 muertos, la mayoría jóvenes, que cayeron
defendiendo las posiciones primero y luego tratando de entrar en Playa
Girón tomada por los enemigos.
Varios aviones agresores fueron abatidos por las defensas antiaéreas y
los aviones cubanos, que hicieron allí su debut exitoso. La propaganda
yanqui decía que Castro contaba con modernos Migs soviéticos; si
hubiera tenido esas máquinas todo se hubiera terminado en 24 horas y
no en 66.
La defensa también utilizó tanques y cañones, lanza obuses y otras
armas de artillería, que junto con los aviones averiaron y hundieron a
varios barcos que llevaban tropas hacia tierra firme. La sabia orden
de Fidel Castro, según recuerdan los militares cubanos, fue: primero
hundir los barcos, después bajarles los aviones y finalmente tirarles
a las tropas. ?Vamos a tumbar aviones, pero hoy vamos a hundir barcos.
¡Hundan barcos! ¡Hunde barcos, coño, tienes que hundir muchos barcos!
¡Para el carajo, fuego con ellos!?, le ordenaba a Raúl Curbelo, uno de
los jefes de los aviadores.
Con esa lógica se consumó la gran victoria de Girón, considerada la
primera derrota militar de los norteamericanos en el siglo XX en la
región. Así lo vivieron Kennedy, el secretario de Estado Dean Rusk y
el jefe de la CIA Allen Dulles, en la madrugada del 18 de abril,
cuando les avisaron que todo había terminado en desastre.
La batalla tuvo tres consecuencias muy importantes. Una: la revolución
cubana se transformó en socialista. Dos: el Ejército Rebelde de Sierra
Maestra parió a las Fuerzas Armadas Revolucionarias, FAR, un verdadero
ejército con todas las ramas. Tres: el líder que era Fidel se recibió
de comandante en jefe. La invasión venía a asesinarlo, pero lo
potenció como estratega en la primera fila de la resistencia. En el
juicio del Moncada dijo que la historia lo absolvería. No podía saber
que se había quedado corto. La historia le reservaba un papel mayor.

Girón Playa, con Raúl
La rápida movilización para aplastar la columna invasora logró
frustrar la maniobra concebida en Washington, de ubicar su cabeza de
playa e inmediatamente traer a un gobierno fantoche, con Miró Cardona.
Así solicitaría a la OEA el reconocimiento internacional.
Ese plan fue admitido por el jefe militar de los invasores, José Pérez
San Román, en un libro posterior. Ese autor escribió: ?este
reconocimiento con su consecuente apoyo político-económico-militar
había sido previamente preparado por el gobierno de Estados Unidos con
varios países de Latinoamérica?.
Esos eran otros tiempos en la región, donde -salvo el digno México- el
resto de los gobernantes rompió relaciones diplomáticas con La Habana.
Hoy en cambio, el marco internacional es bien diferente. No es que no
existan gobiernos alineados con el imperio, como el de Felipe Calderón
o Juan Manuel Santos, pero la tendencia fundamental está marcado por
los socios del ALBA, el Mercosur y la Unasur.
Esa política de alianzas y mayor comprensión regional es una de las
condiciones con que cuenta a su favor esta nueva etapa revolucionaria
que abren los cubanos con su VI Congreso partidario y las reformas
económicas y sociales que encaran para salvar su socialismo.
Plaza Girón fue una batalla militar. Girón Playa es una batalla
política. En 1961 había que barrer a enemigos que invadían desde
afuera. En 2011 habrá que modificar la economía en el frente interno,
rectificando todos los errores que  acumularon allí en el marco del
bloqueo norteamericano. En Playa Girón había que tener buena puntería
para hundir al Houston y otros barcos y abatir aviones B-26. En Girón
Playa habrá que tener paciencia y buenos argumentos para convencer a
los cubanos de que la salud y la educación seguirán siendo gratuitas,
pero otros subsidios indebidos serán eliminados.
En suma, en Playa Girón la mira de las armas se ponía sobre los
invasores pagados por el imperio. Ahora, el esfuerzo e inteligencia de
los cubanos tendrán que ganar la lucha política y cultural, para que
haya mayor productividad del trabajo, menos vagancia e indisciplina
laboral, más eficiencia y mejores resultados.
Aquel 17 de abril los cubanos debieron levantarse a las 3.30 horas,
cuando empezó la invasión. Ahora tendrán que levantarse también al
alba, para arrancarle a la tierra, las máquinas, la tecnología, el
laboratorio, el central azucarero, la construcción, etc, la mejor de
las producciones. Aquellas madrugadas estaban pariendo el socialismo;
el estilo de trabajo duro -que van a aprobar en estos días los mil
delegados congresales- se propone mejorarlo. Entonces y ahora, a sólo
90 millas, hay un imperio que apuesta a la derrota.

No hay comentarios:

Publicar un comentario