domingo, 17 de abril de 2011

Caos en el Carlos Pellegrini en el estado de anomia.


Los alumnos del Pellegrini se han salido de su órbita: Manejan el autoritarismo y la insolencia como derecho de juventud
Es espantoso que la legislación escolar mantenga a profesores, maestros y autoridades docentes como personas responsables y les cierre luego todos los caminos de que pueda disponer para establecer un orden efectivo en su escuela. Esto es un absurdo que solo puede terminar en caos.
 
Por Nélida Rebollo de Montes
 
    
El problema de la Escuela Carlos Pellegrini, donde es un privilegio ingresar en la categoría de alumno se está prolongando con hechos de indisciplinas por parte de los alumnos que resultan insoportables y descabellados.
 
Muchos pretenden ignorar que algunos adolescentes y jóvenes son arbitrarios y atropelladores y se proponen además imponer su autoritarismo con insolencias como si eso fuera un derecho propio.
 
Los excesos que comenten contra las autoridades arrogándose el monopolio de la verdad para impedir las decisiones del rectorado haciendo uso insensato de querer sobrepasar los límites de su condición de alumno, con desprecio expreso de lo que concierne a las autoridades y sin ajustarse a los deberes correlativos.
 
Se pavonean con prohibiciones, asambleas, toma del Colegio, conferencias de prensa sin saber siquiera explicar sus procedimientos. Aquí cabe la palabra igualado para identificar a los que sin haber llegado a una formación aceptable o por cualquier determinación jerárquica se pone sin justificación ni discreción, al nivel del superior, con pérdida de respeto o subordinación que le debe y corresponde, por el imperativo mismo de la función o la situación mutua.
 
Algunos adolescentes y jóvenes se convierten por sí mismos en un igualado típico, arrastrando a otros cuando se les permite salirse de los límites que corresponde.
 
Estos ensayos de poder y de sobrepasarse en los hechos atropellando a las autoridades y a quien se le ponga por delante, a punto tal, que resulta difícil bajarlos del pedestal que se han elaborado.
 
Esto está sucediendo en gran escala a raíz de la degradación conjunta de la seudo psicología de la adolescencia y la juventud.
 
Esa psicología especial, generalmente es producida por teorizantes demagogos que justifican todo los que se permiten los jóvenes destruyendo la disciplina de la escuela y de todo un sistema escolar.
 
Surge aquí la pregunta si esos jóvenes necesitan alas o frenos. Seguro que los dueños de la psicología opinan a favor del libertinaje menospreciando a las autoridades para cambiar los roles.
 
Los alzadísimos jóvenes se ubican en el lugar de los académicos y autoridades pues ya se han salido de su órbita los que tomaron la Escuela y sus seguidores produciendo determinaciones, alianzas con otros alumnos de otros colegios multiplicando “asambleas” y “proyectos”, mientras el Pellegrini sigue paralizado, no obstante la buena voluntad de quienes ejercen la dirección del establecimiento educativo.
 
Se arrogan los alumnos, en pie de guerra, el derecho de nombrar o rechazar el nombramiento de profesores, etc. evidentemente ya se han cruzado con insolencia la raya de su terreno.
 
Es hora de que esos “chicos” como los llaman los que se dejan seducir por los excesos consumados por ellos, que se impone demostrar que las salidas de su órbita no les harán perder a las autoridades el concepto de su responsabilidad y que están dispuestos a oír sus peticiones de manera tan amplia como su grado de responsabilidad lo permita, pero jamás permitirles que se dejarán gobernar por los “chicos”.
 
También deben ser informados los chicos que habrá que ubicarlos en la situación legal que les corresponda de acuerdo a su edad. Es hora ya de instruirlos sobre la relación de autoridad entre profesores y autoridades y la libertad del alumno que amerita o demuestra su conducta.
 
Las relaciones entre libertad dependen del personal docente y también de la legislación de los establecimientos educativos. Esto demuestra la inconsecuencia de lo que se está haciendo. Es una necesidad imperiosa que toda legislación positiva debe atenerse a las normas generales del Derecho y cuando se han establecido los derechos de minoría y mayoría de edad como fuentes de responsabilidades, no pueden desconocerse en ningún documento legal por sentimentalismo decadente.
 
Nélida Rebollo de Montes, Profesora y periodista, distinguida con el Premio Benefactora de la Cultura. Ingresó en la Academia Provincial de la Historia con el trabajo titulado “Mujeres de mayo y prácticas electorales de 1816”. Con el voto unánime ingresó a la Sociedad Argentina de Escritores, institución que la distinguió con la “Pluma de Oro”, con la “Faja de Honor” y el “Gran Premio de Honor”. Autora del libro “Nuestro Tiempo y Nuestras Razones”, que incluye artículos de su profesión periodística, afrontando la difícil tarea del comentario instantáneo sobre los acontecimientos que se suceden diariamente. La gente valora en ellos el estudio relevante sobre el presente. El libro figura en las Universidades de Yale, de Columbia y en el catálogo online de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos de Norteamérica.
Su Ensayo “Rosalía de Castro. Antonio de la Torre : dos testimonios de la pasión poética” fue incluido en la Biblioteca de la Universidad de Santiago de Compostela de España, en la Biblioteca Pública de Nueva York y en la Universidad Stony Brook de Nueva York de Estados Unidos de Norteamérica. Fue galardonada, en 1986, con el premio internacional “Honoris Causa”, otorgado por la Acción Católica Argentina con sede en Los Ángeles, Estados Unidos de Norteamérica. En el mismo año, la Comisión Interamericana de Mujeres de la Organización de Estados Americanos (OEA) la premió en el año internacional de la Paz.
 Fue elegida, en 1990, “Ciudadana Ilustre” de la Municipalidad de la Capital de San Juan y condecorada, en 1994, por el Diario la Razón. El Centro de Artistas Plásticos de San Juan la consagró, en el mismo año, “Benefactora del Arte”. Tres veces premiada, en 1997, 2001 y 2005, por ADEPA (Asociación de Entidades Periodísticas de la Argentina) y, en 1990, con el “Santa Clara de Asís”.
La Dra. Rebecca Ann Bill de la Universidad de Stanford de California, Estados Unidos, contratada por FORES (Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia de la República Argentina) consultó como fuente de de información un artículo periodístico de la Profesora Nélida Rebollo de Montes (argentina) titulado “La Suprema Corte de Justicia en la Presidencia de Mitre” y un libro del Dr. Harold J. Berman (estadounidense) de la Universidad de Cambridge y profesor emérito de la Universidad de Harvard. De ambos autores la Dra. Bill utilizó datos para su obra de investigación “Medición de la autonomía judicial. Juzgado Federal de primera instancia en lo penal de la República Argentina".
 

1 comentario:

  1. no sólo in DenmarK se sintió olor a podrido...! mi estimadísimo William.
    Un Padre comprometido con la Verdad;la Razón y la Justicia. Me asiste LA LUZ!

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