sábado, 10 de diciembre de 2011

Desde que se han hecho increíblemente públicos mis abortos, mis padres me han apoyado mucho.


Kelly Clinger
9 de diciembre 2011 (Notifam)
 Ellos han rezado por mí, han cuidado a mis mi hijos mientras viajo y me han amado a lo largo de estos días difíciles. Pero de muchas maneras han guardado silencio acerca de sus sentimientos. Yo sabía que necesitaban tiempo para procesar, hacer el duelo y atravesar todas las emociones que conlleva el aborto. Ayer por la noche recibí una carta de mi mamá… y quiero compartirla. Es una mirada honesta sobre cómo se siente ser la madre de una joven que se ha efectuado un aborto y abuela de los nietos abortados… y es un recordatorio que el aborto afecta a mucha más personas que las que nosotros conocemos.
Querida Kelly,
Esta mañana, una serie de acontecimientos me llevaron a tu sitio cibernético. He pasado las últimas horas leyendo tus diarios cibernéticos y los comentarios que les siguen. Le estoy pidiendo al Espíritu Santo que guíe mi mente y mis manos mientras te escribo esta carta. Estoy escribiendo esto con un corazón lleno de amor y admiración. Me duele el corazón por el dolor que has soportado y que anhela poder volver atrás el reloj y cambiar los errores que tu padre y yo cometimos en la crianza de nuestras hijas. ¡No es justo que la retrospección sea tan clara!
Sería muy fácil para mí defender cada decisión que tu padre y yo tomamos cuando tú estabas creciendo. Yo podría decir: “Hicimos lo mejor que pudimos”, “no tienes idea de lo que estábamos pasando”, o alguna similar a ellas. Podría ser esta otra: “¡Éramos jóvenes y estúpidos y nadie nos enseñó a ser padres!”. Hicimos un esfuerzo consciente para proteger a nuestras hijas de cualquier situación perjudicial, dañina e insegura que se presentara. Debido a que ambos crecimos en familias muy “inseguros”, pensábamos que la respuesta era criar hijas felices y saludables. Cada decisión que tomamos fue con ese objetivo en mente. Pienso que fue un objetivo noble… pero con consecuencias no deseadas.
Como he aprendido más y más acerca de las luchas que has superado, me planteo la misma pregunta. “¿Por qué Kelly no vino a mí y no me dejó ayudarla a través de esta etapa de su vida?”; ¿por qué sintió que no podía confiar en que yo iba a acompañarla en su dolor?”. Lo que no sabes es que YO ESTABA luchando contigo a lo largo de este tiempo… yo simplemente no sabía POR QUÉ. Yo no era lo suficientemente fuerte para preguntarte por la verdad porque yo tenía miedo de la respuesta. En mi corazón, yo sabía la verdad… pero yo tenía tanto miedo de perderte y de perder a mi nieta, me refugié en la sombra y recé para que Dios las protegiera a ambas.
Únete aquí a una página de Facebook para acabar con el aborto. 
Como estás aprendiendo cada día, la maternidad es como disparar a un blanco. A veces le pegas a un ojo de buey, ¡pero la mayoría de las veces sólo tienes la suerte de dar en el blanco! Si tu papá y yo pudiéramos mirar a tu objetivo “en crecimiento”, veríamos unos pocos ojos de buey, pero sé que habría demasiados tiros errados y, sabe Dios, ¡habría demasiados tiros perdidos! ¡Me duele el corazón porque se hace otro disparo, sabiendo lo que sé ahora!
Cuando te observo a ti y a tu hermana criando a sus hijos, estoy agradecida que asumas los errores que tu padre y yo hemos cometido y que estés trabajando muy duro para corregirlos en tu experiencia como madre. A veces tengo que sonreír cuando escucho a las dos hacer comentarios a sus hijos que dan lugar a los mismos ojos encogidos y a las mismas miradas plegadas que ustedes hacían. De un modo extraño, eso se siente realmente bien.
Pero… aquí está la verdadera razón de esta carta. Por cada hija que ha abortado un niño, hay una madre y un padre que deben encontrar sanación de su culpa y del dolor que sienten. Hay tantas emociones que sentimos… el abandono, la vergüenza, la tristeza, el miedo, la depresión, la confusión y el fracaso. He luchado con el “¿qué hice mal?” y con el “¿qué otra cosa podía hacer?” desde que me enteré de tu historia. Yo he rezado a Dios para que me mostrara qué hacer con todas estas emociones, y que luego me revelara claramente cómo canalizar mi confusión de una forma que lo glorificara a Él. Le he pedido que mi vergüenza sea sustituida por la gracia y Dios ha accedido a este pedido.
Mi viaje me ha llevado a muchos lugares interesantes. Tengo una sed inagotable de alcanzar mi objetivo. Creo que tu historia ha llevado a tu padre y a mí a que seamos cristianos más maduros, con un discernimiento que sólo puede venir de Dios. Al igual que tú, sabemos que el pasado es el pasado, pero es nuestro pasado el que nos hace ser lo que somos hoy. Sin nuestras luchas y dolores, no habría ninguna razón para buscar respuestas. En nuestra debilidad nos hemos acercado más a nuestro Salvador. Estamos escuchando más que lo que alguna vez lo hemos hecho. Algunas de las respuestas de Dios me dan escalofríos mortales, pero sé que Él está ampliando nuestro territorio en formas que nunca podríamos haber imaginado. Todo esto está sucediendo debido a tu historia. Dios ha usado el dolor de tu experiencia para ayudar a otras mujeres que han abortado y Él está moldeando, configurando y dirigiéndonos a tu padre ya mí a ser más valientes en nuestra vida diaria. ¡Estamos esperando su ejemplo y siento que estamos a punto de obtener algunas respuestas importantes!
Rezo para que otros padres que se encuentran en esta situación se arrodillen y pidan a Dios que dé forma a sus palabras y dirija sus caminos. “Culpa” es una palabra horrible. Causa tanto daño y puede llegar a causar daños irreparables. Hemos aprendido que muchas de las emociones que has sentido después de haber tomado tu decisión son muchas de las mismas emociones que hemos sentido. Tu sanación ha sido un viaje difícil. Nuestra sanación ha sido difícil por algunas de las mismas razones. Lleva su tiempo. Me temo que hay muchos padres que están sufriendo en silencio.
Kelly… ayúdame a ayudar a otros padres…. ¡Tal vez es ahí a donde Dios nos está llevando!
Con amor y oraciones apasionadas,
Mamá
Nota: Kelly Clinger es una actriz y fue cantante de respaldo para la estrella del canto Britney Spears. Ella se efectuó dos abortos poco después de haber cumplido veinte años. Ahora es una oradora pro-vida para la Silent No More Awareness Campaign (Campaña No Más Silencio) y escribe sobre sus actividades pro-vida en su sitio cibernético en inglés aquí.
Traducción por José Arturo Quarracino
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